Mujer

Paz Bascuñán: "Me he sentido más frágil, más vulnerable"

A pocos días de dar a luz, dice que este embarazo ha sido complicado pero también inspirador. La enfrentó a sus convicciones sobre la maternidad y el apego y a dolores profundos como la muerte de su ex pareja Felipe Camiroaga.

Producción: Antonia Busquet y María Paz Jiménez. / Pelo y maquillaje: Christian Álvarez.

Con una olla y una cuchara de palo salió a la calle para unirse a la sinfonía de cacerolas que el invierno pasado se escuchó en las calles de Santiago. Tenía un par de meses de embarazo y no se había sentido bien físicamente. Así que desde la puerta de su casa en Providencia apoyó un movimiento que hasta entonces había seguido a través de los medios y las redes sociales.

En su juventud, dice, el ícono había sido el Chino Ríos con su célebre frase 'no estoy ni ahí'. En un escenario como el actual este tipo de modelo, cree, es impensable. "Hay una sociedad civil que está ahí, que participa, que opina. Pienso que se perdió el miedo. Esta sociedad sabe rebelarse a las injusticias (…) Yo nunca antes había sido tan poco participativa. Igual esto me tocó en un periodo de mi vida diferente. Lo único que pude hacer fue cacerolear", recuerda Paz Bascuñán (36) a días del nacimiento de su segundo hijo, una niña que se llamará Leonor en homenaje a su abuela materna, la ex primera dama Leonor Oyarzún.

Pero no solo las manifestaciones de estudiantes y de los indignados locales la hicieron reflexionar. Se enfrentó a un momento de mayor fragilidad emocional, decidió dejar fluir la vida, aceptar la ayuda de sus cercanos y vivir como ella quería este nuevo embarazo. Uno "deseado pero no planificado", que la sorprendió en medio de su regreso, después de 10 años, a Canal 13 grabando la teleserie Soltera otra Vez (que se emitirá en horario nocturno durante el primer semestre del 2012).

Mientras espera a Leonor, Paz se siente 'empoderada'. Hoy el tema del parto es su prioridad, y a diferencia de lo que vivió con el nacimiento de Teo (2 años), esta vez dará a luz bajo sus condiciones. "No soy talibana, pero dentro de las posibilidades quiero que respeten mis convicciones. La lata es que uno tiene que luchar por esas cosas, hay que ser superguerrera". Su parto anterior, de más de 20 horas, fue muy expuesto. "Estaba toda mi familia. Al final terminé colgada en una puerta para que la guagua bajara, y no bajaba porque no estaba conectada conmigo. Estaba conectada con mi mamá, con la foto, el video. Sentí que me faltó hacer esa conexión más íntima. Aunque los amo, creo que esta vez me gustaría una experiencia más solitaria", dice. Y quiere que respeten sus ideas: "Estaba leyendo, por ejemplo, que cuando nace la guagua no es necesario cortar el cordón altiro porque todo lo que tiene ese cordón le hace bien; que no tienen por qué llevársela lejos para hacerle los primeros exámenes (test Apgar), sino que eso se puede hacer mientras está en tu pecho. No es necesario tampoco que se la lleven para pesarla o medirla, porque ¡qué importa si lo hacen más rato!".

¿Cómo tomaste la promulgación de la ley de posnatal en pleno embarazo? Creo que es LA (enfatiza) ley. Es un cambio radical en la calidad de la maternidad que nos permite entregar. Es muy duro dejar a una guagua de tres meses. Por último, uno quiere amamantar hasta los 6 como mínimo y el estrés de volver al trabajo hace que se te corte la leche. La vez pasada, cinco días después de volver a trabajar ya no tenía leche. En cambio, esta ley les permite a las mujeres estar más en armonía con su naturaleza, con las necesidades de su hijo.

¿Cómo ves a las madres de tu generación? Muy profesionales pero también queriendo estar en todas, con un nivel de culpa impresionante. El mundo profesional es muy masculino y tiene sus normas también bien masculinas. Lamentablemente una, como mujer, se suma a ese estilo y no te sientes tan empoderada como para decir: 'Oye, yo me voy a mi casa porque mi hijo está enfermo'. Da lata tener que decirlo, estamos obligadas a ser buenas mamás pero siempre y cuando eso no se interponga en el trabajo (…) Debería haber una conciencia aguda de los hombres, porque todo ha recaído mucho en las mujeres. Yo estoy casada con un asturiano (el productor audiovisual Miguel Asensio) y él  tiene como primera prioridad a sus hijos. Muchas veces ha rechazado proyectos por eso. Como lo hizo ahora que va a nacer su hija. Y eso la sociedad no lo entiende. Él defiende ese espacio de papá y yo lo agradezco muchísimo.

¿Sientes la obligación de estar físicamente lista para la TV? No, para nada. Uno se tarda nueve meses en transformar el cuerpo en el de una persona que va a parir y creo que se demora lo mismo en volver a lo que era. No es menos. Querer que sea menos es ponerse una presión innecesaria. Si quieres ser una mamá que va a amamantar tienes que estar saludable. Me encanta mi trabajo, ¡amo mi trabajo!, pero hay tiempo para todo. Mi prioridad después de parir es estar con mi hija. No tengo el rollo de acelerar el proceso. Porque sería falso, poco orgánico para mí y no le haría bien a mi trabajo.

UNA SELVA LLENA DE PASTELES
"Prepárate, que allá afuera es una jungla", le advierte el personaje que interpreta Lorena Bosch a Cristina, el alter ego de Paz Bascuñán en la teleserie de Canal 13 Soltera Otra Vez. ¿Qué personajes habitan en esa selva? "Están los separados en repechaje, los cabros jóvenes, los malos y, claro, los 'pasteles'". De los últimos, reconoce, se encontró en su pasado con un par. Pero su personaje -a diferencia de Paz, que ya encontró el amor- sigue en una búsqueda desesperada después de terminar una larga relación. "Cuando cree que está bien en su vida, todo se le desbarata y tiene que volver a empezar. Muchas se van a sentir identificadas".

¿Las mujeres sufren más por los 'pasteles' o por los malos?
Por los malos, de todas maneras. Creo hay un momento de la vida en que deseamos estar con hombres que nos hagan un poco mal. Pero cuando realmente piensas en el futuro y en tener hijos aparece esa sabiduría y pensái: '¡con el malo, qué lata!'.

¿Crees que existen prejuicios para una mujer soltera pasados los 30 años? Mira, yo tengo muchas amigas que podrían haberse casado antes, pero ellas eligieron otra cosa. Creo que ahora el abanico de posibilidades es más amplio. Hoy casarse y tener hijos no es la única alternativa. Aunque todavía hay prejuicios, son cada vez menos. Una mujer que toma un camino propio ya no es mirada como un bicho raro.

LAS DOS CARAS DE LA VIDA
Un rumor en Twitter la desequilibró. "Decía que le había pasado algo a Delfina Guzmán y casi me morí. Se me doblaron las rodillas, agarré el teléfono y llamé a su casa desesperada. Cuando contestó, me puse a llorar. Nosotras teníamos un té pendiente para conversar largo. Le dije: 'Delfa, quiero que sepái que te quiero, que siempre pienso en ti'". No se había dado cuenta antes, pero la gran lección que le dejó la muerte de Felipe Camiroaga, su pareja por poco más de un año, fue valorar la importancia de estar al día con la gente que quiere.

Aunque no rehúye las preguntas, las palabras no nacen tan fluidas como cuando habla de su futuro parto, de su nueva serie o de sus convicciones políticas. Verbalizar este episodio le es difícil. "Fue demasiado duro, muy fuerte. Yo estaba con tres meses más o menos. Fue una mierda realmente. Eeeh… ahí el apoyo de la familia, de mi marido… (se le quiebra la voz) es muy duro. Fue demasiado duro".

¿Cómo lo has enfrentado? Es que las penas hay que vivírselas nomás. Tuve un par de dolores muy duros en este embarazo y sentí miedo. Intenté proteger a mi hija porque no quería traspasarle toda la pena que estaba viviendo, pero era inevitable. Traté de explicarle: 'Oye, pasó esto, tengo mucha pena y la voy a vivir contigo dentro de mí'. Yo intuyo que va a ser una niñita superbuena para escuchar. Ella de alguna manera también me ayudó a pasar esta tristeza. Es supercontrastante: experiencias de muerte con experiencias de vida.

¿Esa idea te ha hecho entender mejor este proceso? Me he aferrado harto a eso. Así es la vida, viene con la muerte. Y yo estoy en un proceso de vida y acojo estas muertes e intento comprenderlas, pero, finalmente, es más fuerte la vida.

¿Sigues cercana a la familia de Felipe Camiroaga? Sí. Tengo una relación preciosa con su hermana (Soledad). A veces me dan ganas de acompañarla más pero también entendiendo que yo estoy viviendo lo mío. Siempre he sido una persona con muy pocos límites para dar pero con muchas limitaciones para pedir. Durante este embarazo ha sido un poco distinto, me he sentido más frágil, más vulnerable y no estoy en condiciones de dar y dar porque me estoy cuidando a mí misma. Ella sabe perfectamente cuánto la quiero y a veces no es necesario ser superhéroe.

¿Estabas al día con Felipe ? Me siento tranquila porque con Felipe estábamos al día. Teníamos un vínculo muy bonito. Pero igual se te empieza a fragilizar el entorno, se muere un amigo, un ex pololo y ves a la muerte cerca. Me vino un tema angustioso porque además la muerte no es algo que tengamos incorporado como sociedad. A mi hijo he tratado de enseñarle que la gente así como está viva también muere. Mi hermana, el otro día, me decía: 'Paz, cómo le decí eso'. Pero por qué no se lo voy a decir si es el ABC de la vida. La otra cara de la vida es la muerte, están demasiado unidas y quiero que él lo tenga clarísimo. Si el día de mañana me llega a pasar algo deseo que sepa que es parte de la vida. A la muerte tenemos que integrarla, no estar aterrados de ella como me pasó ahora.

Gracias por leer este artículo. Si quieres puedes dejar un comentario, estos son siempre leidos y bien apreciados.
También puedes compartir esta información utilizando los siguientes servicios:

#{message}

gravatar

por: #{author}

#{date}

Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.
¿Necesita Información Comercial?  ¿Desea Contactarse con el Área Editorial?  >Términos y condiciones de uso  >Política de Privacidad