BUSTO:
El masaje debe ser de manera ascendente y modelando la forma de los pechos. Para lograrlo, las expertas aconsejan utilizar las dos manos. Si está embarazada, se recomienda dedicar un par de minutos a masajear el pezón, para endurecerlo y prepararlo para la lactancia.
MANOS:
La aplicación comienza en la parte superior de la mano y se esparce con movimientos circulares. Luego se masajea de manera ascendente, desde la parte superior de los dedos hasta la muñeca. Los dedos en particular se trabajan de manera circular, en cada una de sus tres separaciones, comenzando por la uña. La crema de manos puede ser aplicada tantas veces como sea necesario, como por ejemplo después de cada lavado.
CARA:
Con la yema de los dedos medios, anular e índice, se aplica la crema en cinco puntos de la cara: las dos mejillas, frente, nariz y mentón. Luego se trabaja con movimientos deslizantes y ascendentes, desde el centro hacia fuera. Es importante tener los dedos lo suficientemente húmedos para no traccionar la piel y no movilizar tejidos. La zona del nasogeniano (la línea de expresión que va desde la nariz al labio), se trabaja desde arriba hacia abajo y así la crema puede cubrir ese espacio de gesticulación. En la zona del bozo y el mentón se esparce de manera recta. La frente necesita de mayor atención, pues es uno de los lugares del rostro donde las arrugas son más evidentes. Se debe colocar crema en las yemas de los dedos índice y pulgar y pellizcar sobre la arruga. Luego se desliza el dedo índice sobre la misma línea de expresión. Lo ideal es hacerlo tres veces por cada arruga.
BRAZOS:
La crema se aplica de manera ascendente. Comienza en la muñeca y termina en la parte delantera del hombro. Para masajear la parte de atrás se debe recorrer el brazo desde el fin de la palma de la mano hasta la parte de atrás del hombro.
PIERNAS:
Al igual que en el abdomen, el primer paso es pellizcar la piel de manera enérgica. Luego desde el tobillo se aplica la crema en forma ascendente hasta la rodilla, sin presionar para que el producto penetre mejor, y se repite lo mismo desde la rodilla hasta la parte superior de las piernas para facilitar el drenaje linfático. Lo ideal es hacerlo acostada y con las piernas apuntando hacia arriba para mejorar la circulación, el drenaje linfático y venoso. Para la celulitis en las piernas las expertas recomiendan masajear de manera ascendente y suave los muslos con los nudillos de las manos y repetir el masaje tres veces.
CUELLO:
"La correcta aplicación se basa en movimientos descendentes o hacia los lados, para no soltar el músculo ubicado en esa zona", explica la cosmetóloga Dominique Taiba, de la Clínica Cosmética María Olga Estrada. Ahora, si lo que se busca es reafirmar la papada, Eliana Muñoz, formadora de Lancôme, recomienda golpearla "de manera enérgica", pero sin causar dolor y con la pared de los dedos, estimulando de esta forma la musculatura.
GLUTEOS:
Para esta zona del cuerpo las expertas recomiendan un movimiento ascendente y modelador, arrastrando las manos desde la parte inferior de los glúteos hacia arriba, lo mismo desde la cadera, para así ir dándole forma. Este masaje se debe repetir tres veces.
CONTORNO DE OJOS:
Esta zona es la más sensible de la cara, y para no correr riesgo de irritación se debe elegir una crema específica. Esta debe ser aplicada (una cantidad equivalente a un grano de arroz) con la yema del dedo anular, pues es el que ejerce menor presión. Primero se coloca producto en el párpado inferior, desde el lagrimal hacia fuera. Esto se debe hacer de manera recta y suave porque de lo contrario podemos marcar más las bolsitas que se producen debajo de los ojos. Se repite el mismo masaje en el párpado de arriba. Por último, se insiste sobre la arruga conocida como código de barra o pata de gallo, también de manera recta y suave.
ABDOMEN:
El primer paso es pellizcar la piel con movimientos fuertes. Se recomienda hacerlo con la pared del dedo pulgar y con el índice flectado. De este modo se logra ablandar las adiposidades del área. Luego, desde la cintura se masajea hacia el centro y posteriormente hacia abajo. De esta forma movilizamos tejido linfático hacia los ganglios de la ingle, ayudando a drenar y eliminar toxinas del organismo.
Fuentes: Patricia Apt, dermatóloga de la Clínica Las Condes; Eliana Muñoz, formadora de Lancôme, y Dominique Taiba, cosmetóloga de la Clínica Cosmética María Olga Estrada.
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