Hacer un desfile es exponerse. Y, particularmente en Chile, esa exposición puede ser brutal. Ocurre que la gente que está fuera del circuito de la moda busca en los desfiles ropa para su clóset, más que propuestas de diseño novedosas y con identidad. Entonces, encuentra que casi todo lo que ve en las pasarelas de moda de autor es imponible. En la otra trinchera, sedienta de creatividad, muchas propuestas suelen tildarse como 'muy comerciales'. O se critica la ausencia de una idea clara en las colecciones y la falta de riesgo a la hora de llevarlas a la pasarela.
Si a eso se suman las dificultades que suelen tener los diseñadores jóvenes para subsistir en un mercado tapizado por importaciones chinas, el panorama no es nada fácil. Pero bueno, es lo que nos toca y en esa cancha hay que competir, mientras se trabaja por mejorar la realidad de la moda local.
Por eso, cuando la consultora de moda Laura Novik comenzó a organizar el evento Raíz Diseño (a ella le gusta llamarlo 'festival', porque incluyó pasarelas, conferencias, workshops, exposiciones y hasta una performance), seleccionó tanto a creadores de moda con cierta experiencia (¿cuántos desfiles habrá hecho Paulo Méndez solo en este año?) como a otros que recién comienzan. Y luego invitó a un jurado a premiar a los mejores y aportar críticas constructivas que ayuden a los demás a corregirse y ser cada vez más competitivos. "Raíz Diseño es, más que nada, un laboratorio de aprendizaje, que busca promover el encuentro de los diversos actores alineados con la moda de autor, y crear una escena que nos permita crecer unidos", explica Laura.
Los días viernes 30 de septiembre y sábado 2 de octubre, los votantes ocuparon la primera fila. Ahí estaban Chía Jaramillo, colombiana experta en branding de moda; Kika Tarelli, directora creativa del Buenos Aires Fashion Week; Rosina Piffaretti, uruguaya, ejecutiva comercial de la firma internacional WGSN; Carmen Acevedo, directora de revista Mujer de El Clarín, Argentina, y Raquel Ariza, directora del Centro de Investigación y Desarrollo en Diseño Industrial de Buenos Aires. Representando a Chile participó la autora de este artículo. También aportaron sus críticas Majo Arévalo, directora del blog de moda Vistelacalle, quien no podía ser jurado oficial porque tenía desfiles en competencia, además de la historiadora Pía Montalva y la bloguera Sofía Calvo, quienes estuvieron presentes solo el primer día.
No es del todo injusto que quienes hacían esta vez su primer desfile compitieran de igual a igual con diseñadores con más experiencia. "Desde su primer vuelo, al piloto no se le puede caer el avión", ejemplifica Chía Jaramillo. Para el jurado, esto significa que cada propuesta debía cumplir, al menos, con tener un buen concepto de colección; una idea-fuerza más profunda que un simple diálogo de códigos comunes entre prenda y prenda. Esto es importante, porque lo que se espera de un diseñador que pretende hacer moda de autor es que su ropa comunique alguna idea, no solo que sea linda y se venda. Y eso se dio poco.
Luz Briceño, por ejemplo, presentó una línea de prendas bellas y bien hechas, pero incluyó uno de sus vestidos de siempre, el más vendido. Genial que lo tenga en la tienda, pero rompía la unidad del desfile. Martín J mostró una línea de tejidos que desencajaba, pero resultó interesante; sin duda debiera convertirse en un nuevo camino por explorar. En Mo se vio una identidad definida en la ropa de hombre, pero la de mujer se notaba menos pulida.
Donde más se observó esta falta de una idea nuclear fue en el desfile de Hall Central. Esta tienda, creada por Gabriela Farías Zurita, que ahora tiene nuevos dueños y nueva curatoría, decidió ampliar su propuesta, pero no se entendió bien para qué público. Es cierto que no es fácil dar unidad a un desfile de un local que reúne a varios diseñadores, pero la tienda Noon fue el ejemplo de que esto es posible: parecía que toda la ropa era del mismo creador, cuando en realidad pertenecía a cuatro diseñadores escandinavos que trabajan en forma separada.
Faltó también que muchos diseñadores entendieran la pasarela como un espacio para construir identidad de marca. No basta con mostrar la ropa sobre modelos con peinados entretenidos: los tocados, zapatos y todos esos elementos que se hacen solo para la pasarela, además de la música y el apoyo audiovisual, son vitales para reforzar el concepto de una colección. En esto, cojearon Carmen Eva, quien no supo crear un styling que realzara su interesante trabajo en fieltro, Gabriel Zamora y Cosecha Vintage. En cambio, la presentación de 12-na (que dejó a Laura Novik literalmente llorando de emoción) fue una clase magistral.
El jurado decidió dar los primeros tres lugares a 12-na, Luz Briceño e Híbrida, en ese orden. Aquí comentamos sus propuestas, además de la pasarela de la brasileña-japonesa Fernanda Yamamoto, invitada internacional.
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