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125 Años de Magnificencia Italiana: El diamante en estado puro

DE FIESTA. Bvlgari celebra sus 125 años con una megaexposición en el Grand Palais de París. Gracias a un asombroso juego de espejos se reconstituyó en el interior un inmenso diamante que da al visitante la impresión de encontrarse en el corazón de una piedra preciosa.

Elizabeth Taylor era tan adicta a sus creaciones que Richard Burton decía que "la única palabra en italiano que ella conoce es Bvlgari". Tina Turner amenazó en una ocasión con anular un concierto si no le encontraban sus aros de la buena suerte de los que nunca se separaba. Andy Warhol consideraba que la tienda del joyero italiano era "el más importante museo contemporáneo". Como ayer Sofía Loren, la princesa Grace o la emperatriz de Irán se desvivían por sus creaciones, hoy, Keira Knightley, Nicole Kidman, Charlize Theron  o Jennifer Aniston no atraviesan una alfombra roja si no están engalanadas con joyas de la firma italiana.

La marca celebra sus 125 años con una megaexposición en el Grand Palais de París, el inmenso hangar de cúpula vitrada diseñado por Gustave Eiffel, que acoge las manifestaciones más  multitudinarias de la capital francesa. Para esta ocasión, gracias a un asombroso juego de espejos, se reconstituyó en el interior un inmenso diamante que da al visitante la impresión de encontrarse en el corazón de una piedra preciosa.

Bajo el título 125 Años de Magnificencia Italiana, la muestra retrata los capítulos más importantes de la historia de la maison Bvlgari y de la evolución de su diseño desde 1884 hasta nuestros días. Una verdadera saga ilustrada por más de 600 obras de arte de la joyería, algunas de las cuales se presentan por primera vez en público, incluyendo piezas provenientes de las colecciones de la familia Grimaldi y de Elizabeth Taylor.

LOS COMIENZOS
La exhibición está organizada en ocho partes por orden cronológico. El itinerario comienza por una colección de objetos en plata creados a fines del siglo XIX por Sotirio Bulgari, orfebre griego que se instaló en Roma para hacer fortuna.  En un principio comenzó vendiendo sus creaciones de plata en un caballete en el parque del Pincio. Pero poco tiempo después abría su primera tienda en la Via Sistina y sentaba las bases de la que sería una de las más grandes joyerías del mundo. Las piezas de esta época que se exponen, impregnadas de la cultura clásica, romana y bizancia, son los únicos vestigios de aquellos inicios, pues rápidamente Sotirio dejaría de trabajar la plata para concentrarse solamente en el platino y  diamantes.  Sagaz comerciante, cuando en 1905 inauguró su tienda en la via Condotti, hizo inscribir en la entrada Old Curiosity Shop, como en la novela de Charles Dickens, una guiñada a los industriales americanos, sus clientes más fieles. En los años 1920 y 1930 sus creaciones ya mostraban una fuerte inspiración Art Deco.

A la muerte de Sotirio, en 1932, sus hijos Giorgio y Constantino tomaron el mando y rebautizaron la tienda como Bvlgari: la 'v' reemplazó a la 'u', emulando la escritura de la antigua Roma, eterna fuente de inspiración de la firma. Eva Perón, Nelson Rockefeller y Henry Ford II ya iban a Bvlgari en busca de sus 'joyas romanas'.

A partir de los años 40  la firma abandonaría la inspiración romana  que hizo su fama y absorbió por un tiempo  la influencia de la joyería francesa, de formas clásicas y delicadas. Poco a poco 'el negocio' se convertiría en el lugar de cita obligado de las estrellas de la época como Marlene Dietrich, Clark Gable, Gary Cooper... Una foto de 1949 inmortaliza a Linda Christian y Tyrone Power eligiendo su anillo de boda en Bvlgari.

LA DOLCE VITA DE LOS 60
Pero es la década de los 60 la que marca un cambio radical en la identidad de la firma, pues es durante estos años que aparecen los rasgos distintivos que harían su renombre: sus formas afinadas y estilizadas y sus atrevidas asociaciones  de colores  totalmente inéditas que definen aún hoy  su estilo inimitable.

Gran favorito de las estrellas, Bvlgari crea joyas espectaculares que lucirán monstruos sagrados  del cine europeo como Monica Vitti (el collar de Siete Maravillas, especialmente concebido para ella,  lucía siete espectaculares esmeraldas  y 244 diamantes), Claudia Cardinale, Sofia Loren, Romy Schneider y Gina Lollobrigida, que se exponen en esta parte de la muestra acompañadas por fotos, citaciones y bocetos de las joyas que ellas y otras lucieron en el cine. Pues entre Bvlgari y el séptimo arte existe una íntima relación y desde los años 40 la casa proveyó sus joyas a una sesentena de filmes.

Algunos ejemplos: en La Visita (1964), Ingrid Bergman está cubierta de un juego de collar, aros y pulsera de diamantes creado especialmente para ella. Jessica Lange, en la mano del inmenso King Kong (1976), luce un inmenso collar de perlas Bvlgari. Madonna lleva un broche de la casa en Evita (1996). Sophia Loren, Julia Roberts, Kim Basinger, actrices de Prêt-à-Porter , de Robert Altman (1994) exhiben modelos de la colecicón Chandra. En una escena memorable de Casino (1995), Sharon Stone, tirada en la cama, admira las joyas Bvlgari que le ofrece una enamorado Robert de Niro…

Isabella Rossellini recuerda los lazos que unían a su madre, Ingrid Bergman, con la casa.  "Yo tenía 13 años. Entonces, mamá vivía entre París y Roma. Estaba filmando La Visita, donde interpretaba una mujer muy rica y muy cruel,  cubierta de joyas Bvlgari. Recuerdo el efecto que mamá me provocaba cuando llegaba a casa, con su cabello sublime sobre los hombros, maravillosamente vestida y sus joyas  centelleantes… me hacía soñar… hoy, cuando viajo y me encuentro con alguna tienda Bvlgari tengo una agradable sensación de familiaridad que me hace sentir próxima a la belleza y delicadeza de la cultura italiana, de mis propias raíces".

Pero si una actriz representa una pasión desmedida por las joyas de Bvlgari, es Elizabeth Taylor, cuya colección privada, valuada en 10 millones de euros, ocupa una sala entera.

En esos años, los vaivenes de la agitada relación entre  Taylor y Richard Burton estaban marcados por los regalos provenientes de la joyería de Via Condotti. Él solía decir que "yo hice conocer la cerveza a Liz y ella me hizo conocer Bvlgari". Cada una de esas piezas tiene su historia. Por ejemplo, el broche de diamantes con una esmeralda central de 18 carates que Burton le ofreció en 1963 en pleno coup de foudre durante el rodaje de Cleopatra en Roma y que fue la única joya que ella lució en su boda poco tiempo después. Una ex vendedora de la tienda de Roma en aquella época recuerda que cada una de las visitas de la pareja  era como una fiesta.  En una ocasión  la actriz le confió lo siguiente:  "Cada vez que entro aquí con Richard, me siento tan excitada que tengo ganas de saltar sobre sus rodillas y hacerle el amor ahí mismo".

En las  últimas salas pueden verse las creaciones de los años 70, influenciadas por el pop art y Andy Warhol; los años 80, marcados por un diseño particularmente audaz e inventivo, y las de los años 90, que significa el nacimiento de una línea prêt à porter. Finalmente, los años 2000 son aquellos de las creaciones espectaculares, representadas por un impresionante collar ornado de un záfiro birmano de más de 321 carates y un collar de varias vueltas en oro y platino, con dieciséis diamantes octogonales  y tres diamantes amarillos (uno  de 65 carates) creado exclusivamente para Nicole Kidman, que ella lució en los Oscar 2002.

Si va a París...


La exposición 125 Años de Magnificencia Italiana durará hasta el 12 enero.

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