Mujer

... Ricardo Fernández


Aunque el actor Ricardo Fernández (32), protagonista de Manuel Rodríguez, está contento con su teleserie de Chilevisión cree que si ésta se hubiese transmitido por TVN hoy tendría mucho más rating. “Nos hubiese ido mil veces mejor, ya que habríamos estado en un canal con más fidelidad del público. De hecho al principio estuvimos muy preocupados porque esperábamos más rating, pero ahora le echamos para adelante nomás”, explica. Y luego me cuenta que anda feliz de la vida con sus amadas canas –que le salieron prematuramente a los 25 años– y que desde esa fecha hasta ahora, había tenido que teñirse contra su voluntad. “Por el tipo de personajes que asumía debía hacerlo, ya que interpretaba a puros niños jóvenes y buenos… Pero eso sí, siempre me cargó pasar los nueve meses de las grabaciones en la peluquería. Por eso jamás dejé de luchar para que me dieran otro tipo de personaje.”

–¿O sea que estabas harto de interpretar al típico chico bueno y desaliñado? –le pregunto, y aunque me admite que sí, de inmediato aclara que igual lo hacía contento porque le encanta trabajar. “Me sería casi imposible soportar la cesantía. El trabajo me equilibra emocionalmente, porque de alguna forma calma mi ansiedad. Me da cosas que hacer. Y es que en realidad soy tan ansioso que no puedo disfrutar del ocio, me pierdo. Siempre estoy corriendo contra el tiempo, me angustia dormir más. Me inquieta perder un segundo de mi vida”.

–¿Y nunca te has tratado sicológicamente por ese tema? –le digo, y sorpresivamente me responde que le gustaría tanto disfrutarlo más y que, por lo mismo, va hace más de siete años al siquiatra. “Debido a mi ansiedad, he tenido que ir, o si no ahora estaría completamente consumido y enfermo. Y la verdad es que ha sido superútil. Uno llega porque tiene un verdadero incendio dentro, pero luego todo se transforma en un parto donde te sacan miles de cosas; los traumas, los derivados de la ansiedad y todo. Mi gran conquista sería pasar un día completo acostado sin estar necesariamente enfermo”, dice, confesando además que las penas más grandes que ha sufrido son las de amor.

Pero eso fue en el pasado, ya que ahora junto a su pareja, la modelo Ángela Prieto, anda de lo más contento y tranquilo. Aunque no tanto como para haber abandonado de raíz sus manías. “Aún tengo varias. Por ejemplo no tolero que todo no esté en su lugar. O comer si la mesa no está bien puesta. En realidad llevo una especie de dueña de casa dentro de mí. Me encantan las flores y la cocina. Ahí me quiero”, comenta con honestidad y dejando todos sus traumas de lado.

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