El Domingo de Resurrección es un buen día para aproximarse a diferentes tipos de meditación, que permiten conectarse con uno mismo y con la divinidad.

Hay dos momentos en los que se recomienda meditar: en la mañana, al levantarse, para realizar el trabajo del día con energía, y entre las 17 y las 18 horas, para completar el día de manera plena. Estos dos ejercicios se pueden hacer en la casa:
1. Sentarse con la espalda erguida y los ojos abiertos frente a algún objeto. Mirarlo fijamente, en un ángulo de 45°, sin moverse. Cuando la mente se va a otra cosa, volver a concentrarse en la postura corporal. Mantenerse así por unos momentos.
2. Ponerse de pie con los ojos cerrados. Durante un minuto, exhalar fuerte y rápidamente por la nariz. Luego, sentarse y concentrarse en la respiración normal.
Esta meditación busca que el ser interno se concentre en el presente, para vivirlo responsablemente. Se practica en diferentes posiciones; la más conocida es con el cuerpo sentado, pero puede hacerse caminando o mientras se realizan actividades cotidianas. El grupo Montañas y Mar organia retiros y además ofrece meditaciones zen los jueves a las 19.50 hrs. en el Instituto de Cultura Oriental (Luis Thayer Ojeda 390, Providencia, fono 251 7660). www.zenmontanasymar.org.
El objetivo de esta meditación es aumentar la sabiduría y comprensión del mundo, además de fortalecer la mente y controlar las emociones. Su idea es erradicar sufrimientos que tienen su origen en lo que Buda llamó “los cinco venenos”: orgullo, envidia, ira, ignorancia y deseo. El primer paso es lograr calma mental a través de posturas corporales y ejercicios de concentración. Centro de meditación Drikung Kagyu, Mayflower 2429, Providencia, fono 417 9018.
Este tipo de meditación proviene de la India. En pocos minutos elimina el cansancio y la fatiga, a tal punto que se ha demostrado científicamente que produce un descanso más reparador que el que otorga el sueño profundo. Según sus cultores, permite que el organismo deje atrás conductas y funcionamientos erráticos a nivel físico y mental, elimina el estrés y fomenta el desarrollo personal. Bruna Forte (fono 9-178 6690), profesora del Instituto de Meditación Trascendental, realiza sesiones a domicilio. Más datos en www.meditacion.cl.
El monje-sacerdote P.Mauro Matthei, del monasterio benedictino de la Santísima Trinidad, en Las Condes, explica que la meditación cristiana se llama “lectio divina”, ya que comienza con la lectura de la Biblia. Usualmente consta de cuatro momentos, cuya duración varía en cada persona:
1. Lectura. Se lee atentamente un fragmento de la Biblia y luego se trata de responder a la pregunta ¿qué dice?
2. Meditación. Luego de entender el texto, se pregunta ¿qué me dice?, relacionándolo con la propia vida.
3. Oración. Se dialoga con Dios sobre el tema que han planteado la lectura y la meditación.
4. Contemplación o acción. El resultado de esta meditación es una actitud positiva ante la vida o una buena obra.
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