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Mujer

Pilar Castaño

La señora Moda

Esta famosa periodista colombiana acaba de editar un libro cargado de humor, en el que invita a las mujeres a vestirse ?bien editadas?. ¿Qué significa eso? No estar al día con las tendencias en boga, sino con el propio cuerpo, su edad y sus defectos.

 

La política era lo suyo. Durante años se levantó a las 4 de la mañana para devorar todos los diarios que encontrara y así llegar informadísima a conducir El Noticiario de las 7 en el Canal Uno de Colombia. Entrevistó a José María Aznar; a empresarios y filántropos; a hombres destacados de la cultura internacional como el escritor mexicano Carlos Fuentes y el tenor italiano Luciano Pavarotti.

Pero ya no. En el año 2000, Pilar Castaño, la hija periodista de Gloria Valencia de Castaño (quien se conoce como ‘la Primera Dama de la televisión colombiana’), decidió dar un giro a su vida para dedicarse completa y totalmente a la moda. Y está fascinada.

“A los medios les falta dar a entender todo lo que implica este mundo, porque no es sólo la frivolidad de una pasarela”, explica con entusiasmo. “La moda es importante, porque el traje correcto hace que una entrevista de trabajo se convierta en un empleo, una cita romántica en matrimonio o un almuerzo de negocios en un contrato. Además, genera mucho empleo. Es antropología, es finanzas, es historia”, dice.

Además de trabajar como asesora independiente en la industria de la moda en Colombia y ser rostro de la Arkitec, la línea de ropa para grandes tiendas que creó la conocida diseñadora Silvia Tcherassi, Pilar Castaño fue directora de la Semana de la Moda en Bogotá durante tres años; dirigió y fue la presentadora de los programas Moda, Estilo y Pasarela (Canal Uno) y Moda Extrema (Canal Caracol), y hace poco editó su primer libro: Señor Espejo (Editorial Aguilar), que lanzó en noviembre en la boutique de Ágatha Ruiz de la Prada en el Soho de Nueva York. Vendió 14 mil ejemplares en seis meses y va ya en su tercera edición.

No es un volumen fácil de definir. Su autora lo describe como un libro para la cartera, no para el velador. Efectivamente, se parece mucho a una publicación ‘de consulta’, de esas que no se leen de principio a fin sino en forma salpicada, buscando en sus 280 páginas respuestas a preguntas específicas sobre qué es adecuado y qué no, dependiendo de la ocasión. “Es un recorrido por el lado práctico de la moda, que puede ser nuestra peor enemiga, pero que también podemos convertir en nuestra mejor amiga”, explica.

–¿Por qué hacer una guía para vestirse cuando hoy pareciera estar prácticamente todo permitido?

–Porque no todo le sirve a todo el mundo. Los jóvenes son perfectos para recibir la información que viene de tendencias como el tecno, el neo punk, el eco-retro, el rock y muchas más, porque el ‘todo vale’ es su lenguaje; es la manera urbana en que expresan su personalidad. Pero en la vida laboral el tema cambia; existen códigos de barra para el comportamiento en moda.

–¿Cuál es el código más importante?

–En mi libro no doy recetas; hablo de ingredientes. La idea es que cada persona se identifique con lo que considere apropiado para su físico. El libro se llama Señor Espejo porque invita a las mujeres a observarse con cuidado, como primer paso para centrarse. El espejo no miente: nos dice cuántos años tenemos, cuánto pesamos… y no hay cómo sobornarlo. Es una herramienta maravillosa para resaltar las cualidades y esconder los defectos que todos tenemos.

–Algunas propuestas parecen algo exageradas, como eso de que no hay que usar manga sisa (hombros al descubierto) después de los 30 años. ¿Y si los brazos están tonificados a los 40?

–A veces no sabemos mirarnos bien; nos observamos con una idea preconcebida de lo que queremos ver. Las adolescentes, por ejemplo, tienden a verse gordas aunque estén raquíticas y por eso hay tanto problema de anorexia y bulimia. A veces las mujeres nos negamos a aceptar que el tiempo pasa y queremos seguir usando las mismas prendas y el mismo peinado de nuestra juventud. Hay que ir adaptando lo que usamos a la edad y a los cambios del cuerpo. A los 40 no debemos exponernos con cortes en los que los brazos no se vean bien. Lo mismo sucede con los dobladillos: la falda no debe dejar ver las rodillas. ¡A esa edad no existen rodillas que aguanten!

–¿Cuál es el consejo que más le han rebatido?

–Digo siempre que no hay mujer fea sino perezosa, y eso ha causado un gran revuelo, porque es una verdad del porte de una catedral.

–Usted plantea que lo principal es la autoestima. Pero una mujer de gran desplante de todas maneras genera rechazo, si se viste de manera fatal.

–Existen muchas fashionistas, mujeres muy informadas que saben de colecciones y tendencias. Leen todas las revistas de moda, sienten que dominan el tema y venderían su alma por la cartera del momento, aunque queden endeudadas de por vida. Pero la mayor parte de las veces ellas no tienen un resultado acertado a la hora de vestirse. Lo importante no es saber de moda sino de uno mismo, para vestirse sin fallar ni sentirse inapropiada. La clave está en sentirse ‘bella y amada’, y vestirse resaltando lo bueno que se tiene.

–¿Es eso lo que usted llama ‘andar bien editada’?

–Claro. Y comienza por escoger bien la ropa interior. Si ella no está bien, no tiene buen calce, no favorece la figura, todo lo demás se ve mal. En cambio, con lencería que no molesta, que no se marca, que hace que la ropa se vea bien, entras en un salón lleno de enemigos y puedes torear, porque te sientes segura. Lo mismo sucede con la comodidad. Si andas con un zapato apretado odias a la humanidad; te lo sacas y amas a todo el mundo.

–¿Es de las que creen que el estilo nace, o más bien se hace?

–¡Por supuesto que se hace! Si Jackie O no hubiera entrado al clan Kennedy, nunca habría formado parte de la iconología mundial como epítome del estilo. El estilo se alimenta cada día con viajes, música, cine, literatura. La idea es que acentúe nuestro interior y que ello se proyecte hacia afuera. El estilo es como una huella digital, original y personal.

–¿Se cometen muchos pecados en nombre del estilo?

–Claro. Uno de los errores frecuentes es escoger telas, texturas ymateriales que creemos que ‘se llevan’, pero no van con el entorno en el que estamos insertas. Las medias veladas (pantys), por ejemplo, no tienen posibilidad alguna de verse bien si estamos a nivel del mar en una zona tropical. Aunque seamos mujeres mayores.

5 TIPS PARA COMPRAR ROPA

Los jeans: “Deben ser como un marido: no se compran con apuro. Y jamás acompañada por una amiga. A solas, hay que escoger entre cinco modelos, no más. Y cuando se encuentra el que queda bien, hay que casarse con él”.

El largo del cuello: “Es lo único que no cambia en el cuerpo aunque la mujer se embarace cinco veces y engorde o adelgace 20 kilos. Es el punto de partida para definir qué ropa es sentadora; nos da la coherencia necesaria para vestirnos bien”.

La camisa blanca: “Es fundamental, porque ilumina el rostro, de la misma manera en que lo hace un fotógrafo profesional en su estudio. Además, aliviana el cuerpo”.

El sostén: “Hay que probárselo y mirarse de lado, no sólo de frente”.

Los accesorios: “Son la parte alegre de la moda y definen la hora. La tendencia es lo macro y lo metalero, pero no todos los físicos soportan ese tipo de accesorios. No puedes usar aros grandes si eres cachetona o aretes eternos si la cara también es larga. Soy enemiga del cinturón a la cadera, porque saca trasero que no tenemos”.

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