Mediacenter « »

Mujer

Moda con control de calidad

Durante años se ha dicho que la moda independiente nacional carece de buenas terminaciones y falla en esos detalles que hacen la diferencia. Conversamos con editoras, productoras y gestoras de desfiles para saber qué diseñadores son la excepción. Entre los pocos nombres que saltaron a la palestra escogimos a Juana Díaz, Bárbara Briones, Luz Briceño y Gabriela Farías, quienes explican aquí cómo alcanzan altos estándares de calidad pese a las limitaciones que tiene el mercado chileno.

Gabriela Farías
CON EL FILTRO PUESTO

 

A Gabriela Farías no le vienen con cuentos. Hace 9 años
abrió en el barrio Lastarrria la tienda Hall Central, uno de los
primeros locales –y, sin duda, el más exitoso– que se atrevieron
a ofrecer un espacio de venta a diseñadores independientes,
lo que le da cierta autoridad para reconocer
cuándo está frente a un creador capaz de entregar un producto
de calidad. Mal que mal, ha tenido más de 50 marcas
a su cargo, y a veces hasta quince al mismo tiempo.


“El diseño de autor nacional suele ser tan pobre que
ni siquiera es conocido dentro de Chile, lo que no es necesariamente
malo, porque nos da la oportunidad de construir
algo nuevo”, acusa. “El problema está en que muchos
no saben de textiles o moldajes. Trabajan en talla única
porque sólo saben manejarse con un maníquí; no tienen
idea de cómo hacer tallas diferentes. Además, no ofrecen
terminaciones que duren más de cinco años”.


La raíz de este dilema está, según ella, en las escuelas
de diseño, donde “los que no aprenden pasan de curso
igual, por lo que puedes tener un título de diseñador de
vestuario sin saber hacer tallajes”. Además, asegura, en las
escuelas siguen formando diseñadores de alta costura,
centrados en la creación de prendas únicas, mientras que
la tendencia de la moda es más democrática en su consumo
y menos elitista en su apariencia.


Las telas no son su problema. Para su propia marca,
llamada Zurita, Gabriela trabaja sólo con materias primas
que compra en Chile y que, dice, cumplen con sus expectativas.
“Acá tenemos crea, alpaca, cuero de salmón. Sería
genial contar con sedas como las francesas o estampados
como los italianos o los de la finlandesa Marimekko, que
son maravillosos. Pero si no tenemos eso, ¿por qué no
estampar nuestras telas? ¿O trabajar con el concepto de
patchwork, como lo he estado haciendo en mis vestidos y
abrigos? Si uno estudia diseño, es para resolver este tipo
de problemas”, concluye.

 

Juana Díaz
MODA POLITICA

A sus 42 años, Juana Díaz se ha ganado un nombre
por la manera en que sus colecciones involucran
temas de actualidad y denuncian la injusticia social.
Su colección Potencial Pandemia, por ejemplo, debe
su nombre al virus AH1N1 y presentó a las modelos
con mascarillas con el signo $, en alusión a las ganancias
que obtendrían los laboratorios farmacéuticos
vendiendo vacunas. Para la colección Territorio Privado,
trabajó con la imagen de los cercos que dividen
territorios en la zona del conflicto mapuche.
Actualmente desarrolla la colección Donante Obligatorio,
en la que cuestiona el que todos los chilenos
seamos donantes de órganos a menos que
digamos lo contrario.


Pero su ropa no sólo tiene que ver con asuntos
políticos. Ni siquiera es sólo linda. También está bien
hecha, cosa que le da solidez a su propuesta, le ha
hecho ganarse el respeto de sus pares y respalda su
trabajo como docente, labor que ha ejercido en los
institutos Duoc, Incacea, la Universidad Vicente Pérez
Rosales y el Inacap, donde lleva casi una década.
Además, le ha permitido embarcarse en diferentes
tipos de trabajos, desde el cine y la publicidad hasta
la creación de uniformes para hoteles.


¿Qué dice Juana sobre la fama de mala confección
que tiene el diseño chileno? “Lo técnico se
enseña poco en las escuelas, aunque estamos mejor
que antes”, explica. “El diseñador tiene que saber
coser, para dirigir bien a una costurera. Demasiadas
veces pasa que les fue mal en el ramo de corte y
confección y después confían en su costurera, pero
no se puede. Cuesta encontrar una realmente buena,
e incluso a esas hay que saber supervisarlas”.


Como otros diseñadores, Juana se queja de que
en Chile no hay telas de calidad. “Lo que hay es malo
o muy repetido. Muchos van a comprar afuera, pero
no puede ser que se necesite invertir ese nivel de
recursos para lograr un producto de calidad. Debiera
existir una industria nacional desarrollada o al
menos redes de apoyo que permitan importar
en conjunto. Yo debo adaptarme a las
condiciones que tengo, y eso le da identidad
sudaca a mi ropa”, acusa, mientras muestra
una de sus últimas creaciones: una tela creada
por ella misma, a partir de la unión de retazos.
Con ellos está fabricando interesantes
chaquetas-tapados.


Con esta propuesta, Juana se suma a la
tendencia de la moda eco, que llama a evitar
la acumulación de residuos, y también evita
la compra de materiales que tienen bajos precios
a costa de sacrificios humanos. “Está bien
que los que hacemos diseño de autor bajemos
costos para ser competitivos, pero también
debemos apelar a un consumidor que
está informado y sabe que la factura de esa
ropa tan barata se paga con platos de arroz.
En el escenario actual, nuestro único camino
es el slow fashion y el comercio justo”.

 

Bárbara Briones
ZAPATOS A LA EUROPEA

Al principio perdió plata. Con suerte vendía un zapato a
la semana. Pero Bárbara Briones (29) sabía que lograría su
objetivo: crear una exitosa marca de calzado artesanal. Una
marca que ofreciera diseños únicos, innovadores, cómodos
y con el valor agregado de un producto hecho a mano. Hoy,
produce cerca de 30 pares semanales de zapatos, botas y
botines, que vende por entre 50 y 100 mil pesos en su tienda,
ubicada en Alonso de Córdova, Vitacura. Además, fue
invitada a crear una línea para una gran tienda, pero Bárbara
decidió que aún no es el momento para dar ese paso. Sabe
lo importante que es ir consolidándose de a poco.


Fue en Buenos Aires, a donde llegó a estudiar diseño de
vestuario, que Bárbara descubrió en los zapatos un mix perfecto
entre creatividad y funcionalidad. Tenía apenas 19 años
cuando, de puro curiosa, llegó al taller de la francesa Silvie
Geronimie, gran maestra de la zapatería de autor en Argentina.
Le gustó tanto que, además de participar en talleres
grupales, tomó clases por su cuenta. Horas y horas pasó ahí
cortando y cosiendo cueros y telas con sus propias manos.


“Le debo muchísimo, porque ella enseña todos sus secretos.
Con Silvie hice zapatos a telar, en patchwork, de todo”, cuenta.
“Además, aprendí lo importante que es ver todo el proceso
de fabricación, no quedarte sólo con el diseño que puedes
hacer en una sala de clases. A veces el dibujo es muy lindo,
pero al fabricarlo te das cuenta que no resulta”.


Inquieta como es, Bárbara consiguió también que el maestro
zapatero del Teatro Colón le hiciera clases. Pero, cuando
la crisis económica golpeó a Argentina, armó sus maletas y
partió a Londres, en busca de una educación más formal. La
encontró nada menos que en el Cordwainers College for
Footwear Designers, la escuela que formó al afamado diseñador
de zapatos Jimmy Choo. Ahí, dice, aprendió mucho
sobre lo que significa construir una marca que entiende a
sus potenciales clientes. Y consiguió una oportunidad increíble:
hacer una práctica de seis meses en las oficinas de Salvatore
Ferragamo, en Florencia.


Con estas experiencias en la maleta, Bárbara volvió a Chile
y de a poco armó su taller, en la comuna de San Joaquín.
“Me costó encontrar buenos maestros zapateros; es un oficio
en agonía. En mi taller, cada zapatero tiene una función
específica: uno apara –así se llama técnicamente al cosido
del zapato–, otro arma, otro corta cuero. Así, me aseguro de
obtener un producto de buena calidad. Además, claro, de
usar materiales originales, que traigo cuando viajo”.

 

Luz Briceño
LA ROPA COMO JOYA

“Hay que aceptarlo: en Chile no hay buenas telas”,
acusa, con el conocimiento de causa que le da haber
hecho moda en Barcelona durante cinco años, la
diseñadora Luz Briceño (29). Por eso, cuando prepara
una colección para su marca La Joya Design,
viaja o consigue proveedores que lo hagan por ella.
Entre otras razones, porque debe responder a los
parámetros de calidad que exige el mercado europeo:
además de vender en su tienda en Alonso de
Córdova, Vitacura, Luz distribuye prendas en boutiques
en Madrid, Ibiza, Munich, Italia, Portugal y
Barcelona, la ciudad donde tomó cursos de moldería
y creó su primer show room.


“Contar con materia prima de buena calidad es
fundamental. Traigo botones y gamuzas de Argentina,
telas de Hong Kong y sedas de la India”, explica.“
También importan las buenas terminaciones.
Por eso no trabajo con un solo taller de costurería,
sino con cinco, cada uno especializado en diferentes
prendas. Una costurera que se enfoca educa
bien el ojo. Tengo un taller para chaquetas, otro
para blusas, otro para pantalones, otro para vestidos
y otro para ropa a medida”.


Los diseños de Luz destacan por su equilibrio entre
elegancia y modernidad. Son para mujeres que quieren
verse diferentes y actuales. Y para ello es fundamental
que tengan excelente caída. “En Chile
pasa mucho que la ropa no tiene buen calce, porque
muchos diseñadores mezclan materiales que
no debieran combinar, y sus tablas de medidas no
están actualizadas”, acusa. Y lanza su último dardo.
“Se cree que con la competencia de la ropa importada
barata, el chileno no está dispuesto a pagar
por prendas de buena calidad, pero eso es un error.
Los chilenos cada vez se visten mejor y saben más;
distinguen una buena tela, identifican una costura
hecha a medias. Si están frente a un buen producto,
pagan su precio. Pero hay que instalarse cerca
de donde van los que pueden pagar”.

 

 

 

 

 

Gracias por leer este artículo. Si quieres puedes dejar un comentario, estos son siempre leidos y bien apreciados.
También puedes compartir esta información utilizando los siguientes servicios:

#{message}

gravatar

por: #{author}

#{date}

Consorcio Periodístico de Chile S.A. Derechos reservados
Se prohíbe expresamente la reproducción o copia de los contenidos de este sitio sin el expreso consentimiento de Consorcio Periodístico de Chile S.A.
¿Necesita Información Comercial? ¿Desea Contactarse con el Área Editorial?