Encuesta Los Chilenos y la Conquista Amorosa

Me llama la atención la elevada importancia que ambos géneros le asignan a la conquista amorosa incluso a posteriori, durante una relación ya establecida. Creo que eso se asocia a la gran trascendencia que tiene la satisfacción en la relación de pareja en nuestro contexto cultural. Esto es concordante con lo que observo en la consulta, pero el deseo de seguir siendo conquistados aparece más como un anhelo que como algo que en realidad se efectúe y a lo que se le dé tiempo y energía”.
Eso destaca la sicóloga Soledad Torres en cuanto a los resultados de la encuesta Los Chilenos y la Conquista Amorosa, realizada conjuntamente por el Centro de Encuestas La Tercera y Revista Mujer, en la que el 71% de las personas opinó que la conquista no debe terminar “nunca” (sobre todo las mujeres, el 79%).
Es que para quienes tienen una relación estable, la importancia de que su pareja los seduzca con gestos como los usados durante el cortejo es rotunda, así lo señalan al menos 9 de cada 10 chilenos.
No obstante, frente a la pregunta ¿su pareja se preocupa de seducirla con gestos como los utilizados durante la conquista?, hecha a quienes mantienen una relación estable (73% de la muestra), 5 de cada 10 chilenos dicen que sólo “de vez en cuando” y “muy a lo lejos”. Llama la atención, además, que los hombres se sienten mejor que las mujeres en estos asuntos: 54% de ellos asegura recibir “siempre” gestos de conquista de sus parejas, mientras sólo 47% de las mujeres contesta así.
Asimismo, resalta la respuesta que los consultados dan a la pregunta ¿en qué momento las personas dejan de preocuparse de encantar o seducir? “Cuando se sienten seguros de su pareja”, sostiene el 23% de ellos y el 31% de ellas; “cuando se va el amor”, dice el 31% de los hombres y el 23% de las mujeres; “cuando llegan los hijos”, afirma el 15% de los varones y el 20% de las féminas.
“Se puede entender que un alto porcentaje siente que la pareja no le presta mayor atención. En un principio la conquista es espontánea, pero con el correr de los años esta actitud tiene relación con el apego, el cariño y la decisión activa de mantener el vínculo vivo, lo que implica predisposición y trabajo permanente para seducir. Muchas veces este esfuerzo se deja de lado, con el consecuente riesgo de empobrecer la relación. En este sentido, existe incoherencia entre lo que las personas piensan, que la conquista nunca debiera terminarse, y lo que hacen y les sucede”, destaca la sicóloga Carmen Gloria Fenieux.
“Esta visión permite comprender que si bien los chilenos seguimos conquistando en cánones establecidos y más bien formales, como muestra esta encuesta, entendemos que seducir no es sólo un medio para un fin, sino un estado que permite entregar un piso afectivo y relacional en la pareja, que fomenta la intimidad y que propicia la estabilidad”, añade el terapeuta sexual y de parejas Gonzalo Soto.
El sondeo se realizó telefónicamente entre el 14 y 19 de enero, en un conjunto de 92 ciudades con más de 20.000 habitantes, que corresponde al 90% de la población urbana del país, y fueron entrevistadas 402 personas de entre 18 y 60 años. Quisimos saber qué piensan y cómo viven el arte de seducir las personas en estas latitudes geográficas, a sabiendas de que se trata de una materia tan vital que está comprobado que afecta fisiológicamente, generando en su etapa de mayor intensidad químicas tan especiales, que algunos, en el momento más impetuoso de la conquista, hasta pierden el apetito. Es que enamorar hace segregar hormonas a raudales, como ya también se sabe.
Es un terreno en el que los hallazgos no cesan. Lo último que se ha comprobado es que durante el cortejo se consume una cantidad enorme de kilocalorías: una investigación de la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá, Colombia, concluyó que un hombre puede llegar a gastar hasta 1.204 calorías en sus actividades de seducción hacia una mujer. Ella, en cambio, gasta menos: sólo 468 calorías. La razón estaría quizá en el dispar estrés que produce a unos y otras seducir, pues por un asunto de roles el peso de la conquista aún recae fundamentalmente en ellos: en este terreno la mayoría de los varones sigue tomando la iniciativa.
Asunto de roles que también se corrobora en nuestro sondeo: 58% de los hombres dice tomar siempre la iniciativa en el cortejo, mientras sólo 16% de las mujeres sostiene lo mismo. No obstante, en esta misma materia ellos no reciben buena nota de parte de ellas: evalúan su forma de conquistarlas sólo con un 4,6 de puntuación del 1 al 7. Las mujeres, en cambio, son mejor valoradas en sus dotes de seducción: ellos les ponen nota 5,7. ¿Será así porque, de acuerdo con esta encuesta, ellas cada vez se atreven más a seducirlos y han tenido oportunidad de verlas en acción? Por lo menos 6 de cada 10 féminas confiesan que toman la iniciativa para conquistar “a veces”.
“La nota más bien mediocre a los hombres tiene relación con que, a diferencia de los países vecinos, nuestra idiosincrasia tiende a ser menos expresiva, menos arriesgada, y en la conquistas estos son ingredientes importantes”, comenta Fenieux.
La sicóloga hace notar que un cambio social importante que se aprecia en este sondeo es que las personas adultas mayores no se excluyen del tema: ante las expectativas de vida –que se han alargado– los mayores proyectan lo amoroso, concretamente la seducción, como algo importante (40% de los de más de 54 años piensa así).
Pero ¿qué más revela el sondeo? El sentido de la conquista amorosa también difiere entre ambos sexos: para la mayoría de las mujeres cortejar al otro es vital para “mantener el encanto en la pareja”, pero para los hombres tiene el fin de “encontrar a una persona para comprometerme sentimentalmente”.
Y ¿cómo andamos en las artes de seducir? Los chilenos se sienten buenos don juanes y ´doña juanas´, si así las pudiéramos nombrar a ellas: 7 de cada 10 personas se creen exitosas en el plano de la conquista amorosa. Tendencia aun mayor entre los más jóvenes, pues 80% de los de 18 a 34 años así lo siente.
Pero entrando en terreno, veamos cómo actúan estos conquistadores y qué aspectos se consideran los más importantes para ser exitosos en estas materias. “Preocuparse de encantar con detalles simples”, “ser alegre y positivo”, “tener buen humor”, “ser creativo en planear panoramas”, “ser inteligente” y “preocuparse de la presentación personal” son considerados importantes. El atractivo físico y la buena situación económica aparecen como los menos relevantes.
“El período de conquista es en cierto grado similar al de enamoramiento, en el cual todas las acciones están destinadas a ‘encandilar’ a la otra persona, razón por la que no es de extrañar que a la mayoría de los entrevistados les sea tan importante la presentación personal y ser inteligentes”, destaca Gonzalo Soto. Explica también que, pese a la preponderancia de estímulos sobre la relevancia del atractivo físico, las personas saben que ello es lo menos importante para construir una buena relación, lo que representa un buen síntoma de salud en este terreno.
¿Las estrategias más utilizadas para flechar a quien nos gusta? Invitar a caminar es la de mayor frecuencia, seguida por dedicar una canción y “hacerse el amigo”. Menos habituales son aquellas actividades que implican gastos, como invitar a cenar, al cine, a bailar o regalar cosas materiales. No obstante, son los hombres quienes más echan mano de la billetera: regalan más peluches (25% versus un 12% femenino), flores, chocolates y perfumes que ellas (32% versus 19%). Si de gastar se trata, lo que ellos más hacen es invitar a cenar a un restaurante: 44% dice hacerlo siempre mientras seduce a una mujer. En tanto, sólo 2 de cada 10 mujeres convidan a cenar a quien está coqueteando.
Así, pese a la mayor autonomía y libertad que tienen las mujeres, las invitaciones siguen siendo lideradas por los hombres. Y son ellos quienes más recurren a sus ingresos económicos durante la etapa de conquista: 42% de los varones asegura que gastaría “todo lo necesario” para seducir a una mujer, mientras sólo 17% de ellas dice lo mismo.
Notable, además, resulta la respuesta masculina cuando se les pregunta cuál es el regalo que desean recibir de la persona que los quiere conquistar: cariño y palabras amorosas, responden mayoritariamente. Ellas, en tanto, siguen prefiriendo ser sorprendidas con el tradicional y romántico ramo de flores.

Lo que sí gusta e interesa sobremanera a todos por igual en la etapa de conquista es dar besos, abrazos o decir palabras cariñosas: 8 de cada 10 personas dicen hacerlo a diario mientras están cortejando.
“Me parece relevante que salir a caminar aparezca tan priorizada como estrategia. Por un lado representa simpleza y, por otro, creo que enfatiza el gran deseo de autenticidad, de poder conocerse más esencialmente a través de la posibilidad de compartir el tiempo a un ritmo diferente. No veo relevante que se gaste económicamente poco en seducir, pues el centro está más puesto en la actitud de cuidado, interés, atención y atractivo”, comenta Soledad Torres.
Por su parte, la sicóloga Fenieux opina que el hecho de que las personas prefieran estrategias como pasear y hacerse los amigos, tiene relación “con la esencia del conquistar, que es compartir y disfrutar momentos agradables”.
Pero llama notoriamente la atención que aquello que ha hecho historia en el cortejo en todos los tiempos esté hoy de capa caída: más de la mitad de las personas dicen que no escriben nunca un poema de amor durante la conquista (58% no lo hace jamás), ni siquiera mandan e-mails seductores (57% señala que nunca realiza esta actividad).
“Si vemos aquellas acciones de conquista que ya no son utilizadas, los poemas y las cartas de amor están por lo menos fuera de ´protocolo´, situación que también se relaciona con el estilo de vida que actualmente llevamos y que tiende a la rapidez y a la premura, lo que también hace que el concepto de romanticismo se adapte a nuestra nueva forma de vida, en que la conquista ya no es un proceso con pausas y tiempos prolongados y formales. Hoy en día esta tiende a ser práctica y ejecutiva, con una nueva concepción de ternura y romanticismos”, dice Gonzalo Soto.


Y si de ser cortejados se trata, ¿qué es lo que más nos gusta? Una persona decidida y que lo demuestra es lo que más agrada: 54% prefiere que le coqueteen abiertamente y con decisión. La política de la indiferencia es sólo gusto de pocos (10%). Pero a un tercio de las personas, nótese, les encanta “que les den y les quiten”.
“Muy interesante es que ambos sexos prefieran que se demuestre abiertamente la voluntad y decisión de seducir. Aquí de nuevo aparece el deseo de autenticidad, de mostrar claramente las propias intenciones, así como la necesidad de sentirse seducido. Esto es algo que con frecuencia se ve como un fuerte deseo de autoafirmación entre las parejas que llegan a la consulta, pero mostrando muchas veces temor o decepción por haberlo perdido al interior de la relación”, explica la sicóloga Torres.
Los escenarios considerados ideales para que nos hagan la corte son pomposamente románticos: en una playa, en un paisaje campestre, a la luz de la luna, en un paseo y durante un baile son los predilectos (ver gráfico). ¿La forma ideal de sentirse cortejados? De todas maneras “con gestos románticos sorpresivos” acapara las preferencias, y más aun en el caso de las féminas: al menos 6 de cada 10 lo declaran así.
Es que como sostiene la sicóloga Soledad Torres, “existe un modelo romántico poderoso que se mantiene vigente en las estrategias y los anhelos. Pero éste, si bien ha dado mayor lugar a la participación femenina en la conquista, sigue asignando prioritariamente un rol receptivo y reactivo a la mujer, en que su mayor iniciativa suele consistir en provocar al otro para que él actúe. Es algo que genera una fuerte ambivalencia”.
Finalmente, ¿qué es lo que más preocupa de uno mismo cuando se está en una etapa de flirteo? “Estar bien presentado” es la mayor inquietud de los chilenos (65%), acompañado por “estar perfumado” (32%), “tener temas interesantes de conversación”, “ponerme vestimentas atractivas” (25%) y “asearme especialmente”. Pero, atención, otras cuestiones que dada la oportunidad pudieran resultar deslumbrantes, como llevar ropa interior en buen estado (14%) o prendas íntimas sensuales (8%), sólo quitan el sueño a una minoría.
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