Penélope Cruz

“La Sofía Loren de esta generación”. Así ha definido la prensa norteamericana a Penélope Cruz quien, al igual que la actriz italiana, se ha convertido en un ícono del cine gracias a su talento, sensualidad y belleza, matizada con ese aire clásico propio de las grandes divas.
A los 35 años y en su mejor momento profesional conserva una personalidad sencilla y algo insegura –como ella misma lo ha admitido– que conquista a sus admiradores. Sin pretensiones de mantenerse aislada en el olimpo hollywoodense, Penélope encanta precisamente con su cercanía, pero también con su intensidad y cierto aire enigmático. El mismo sello lo transmite a sus personajes, en su mayoría mujeres de carácter fuerte y apasionadas. Como ella en la vida real.
Con un pasado de fogosos romances con varios de los hombres más codiciados del cine –desde Tom Cruise hasta Mathew McConaughey (ver recuadro)–, este Día de los Enamorados seguramente lo celebrará con su actual conquista, el también español Javier Bardem. Aunque han intentado mantener su amor en privado, la relación de estos actores (los únicos de su país que han ganado un Oscar) despierta tanto interés que no han podido escaparse de la prensa. Los paparazzi se las han arreglado para hacer públicos sus momentos más íntimos. Cada uno de los movimientos de la pareja de oro del cine ibérico genera expectación.
¿Embarazada, a punto de casarse o de separarse? Ellos no confirman ni niegan nada. Lo cierto es que se conocieron en 1992, durante el rodaje de su primera película juntos (Jamón Jamón), la misma que convirtió a la actriz en un fenómeno en su tierra natal.
Volvieron a encontrarse en Carne Trémula (1997), y después de una década retomaron el romance en el set de Vicky Cristina Barcelona (2008.
No se les ha visto juntos en ninguna premier o entrega de premios. Ni siquiera cuando Penélope ganó, el año pasado, un Oscar por su interpretación como la volátil María Elena, en el filme de Woody Allen. Según confesó más tarde a Oprah Winfrey, de esa ocasión recuerda poco.
A pesar de su amnesia nerviosa, la premiación marcó un antes y un después en su carrera. Aunque ya había pasado más de una década desde su primera película fuera del circuito europeo (The Hi-Lo Country, dirigida por Stephen Frears) y tenía 40 filmes a su haber, fue esta estatuilla la encargada de consagrar un recorrido de determinación, que hoy la tiene por partida doble en la cartelera internacional y local: dirigida por su amigo Pedro Almodóvar, en Los Abrazos Rotos (2009), y protagonizando uno de los filmes más esperados de la temporada: el musical Nine. En este último trabajo, que debuta en las carteleras nacionales el jueves 18, comparte créditos con Daniel Day-Lewis, Sofía Loren y Nicole Kidman.

Aunque durante años estudió danza clásica, la intensidad del entrenamiento para Nine (inspirado en parte en la película 8 1/2, de Federico Fellini) representó un desafío para Penélope. La actriz se tomó en serio su primera incursión en un musical y para ello se preparó, haciéndole honor a su fama de obsesiva y trabajólica, durante más de tres meses.
Entre moretones, heridas y dolores musculares, ensayó hasta el cansancio para interpretar en esta apasionada historia de amor a Carla, la amante de Guido (Daniel Day-Lewis), un director de cine que en plena crisis emocional debe enfrentar a las mujeres de su vida. “Me siento muy feliz de haber sido parte de esta película y de haber tenido la oportunidad de trabajar, compartir y conocer a toda esta gente tan talentosa. Fue una de las experiencias más importantes de mi vida”, declaró en exclusiva a revista Mujer.
–¿Qué puedes contar del personaje de Carla en Nine?
–Ella es una mujer extremadamente obsesiva, tiene una fijación con un final feliz entre ella y Guido, aunque ambos estén mintiéndoles a sus respectivas parejas. No quiere dejar que esa fantasía se acabe. Su personalidad es una mezcla de muchas cosas, pero hay algo en ella que definitivamente está fuera de lugar. Hay momentos en que es muy fuerte, una luchadora, y en otros puede ser una niña vulnerable y tremendamente dependiente. Su estado de ánimo depende de su relación con Guido. Creo que es uno de los personajes más sufridos de la película.
–¿Cómo fue el proceso de ensayo?
–Muy intimidante, sobre todo porque nunca había cantado a nivel profesional. Por el respeto que le tengo al género, partí muy temerosa. Pasé por muchas audiciones (me probaron en otros papeles), las que también fueron una experiencia increíble. Lo único que quería era ser parte de este elenco y qué mejor manera de iniciarme en los musicales que con Rob Marshall –director responsable de Chicago (2002) y Memorias de una Geisha (2005)–. Sabía que estaba en las mejores manos. Fue realmente un privilegio poder trabajar con él.
–¿Y con Daniel Day-Lewis?
–Increíble. Él es uno de los verdaderos maestros de la actuación, creo que de los mejores de todos los tiempos. Me siento afortunada de haber podido actuar con él. Cuando ves de cerca cómo se maneja en sus escenas, te das cuenta de que es capaz de hacerlo todo. Su talento es sobrecogedor. Además, y a pesar de que siempre está en personaje, fue muy gentil con todas nosotras, siempre preocupado de que nos sintiéramos felices y a gusto. La actriz describe esta película como una “inyección de esperanza e inspiración en tiempos difíciles”. “Es como ir a un parque de diversiones, un viaje adrenalínico que dura todo el filme”.
La historia de Penélope con el cine es antigua. Todo comenzó escuchando las conversaciones en la peluquería de su madre, en el suburbio madrileño de Alcobendas. Entre tinturas y secadores, aprendió a entretenerse con los diferentes perfiles de las clientas, cada una con una historia que contar. Así nació su pasión por interpretar y construir personajes. Junto a Mónica, su hermana menor –también actriz–, pasaban jornadas completas montando shows y coreografías.
A pesar del interés inicial por actuar, el rumbo sólo lo tomó a los 14 años, cuando vio Átame (1990), de Pedro Almodóvar. “Después de ver esa película decidí que debía ser actriz. Fue una sensación emocionante, como enamorarme”, aseguró en noviembre del año pasado a la revista Vanity Fair. En efecto, al día siguiente de ver el filme, salió en busca de una agente –la misma que la representa hasta hoy–, decidida a no aceptar un no por respuesta.
Su primer papel llegó casi de inmediato, cuando fue elegida entre 200 chicas para protagonizar el video de Mecano, La Fuerza del Destino. Por esos días inició también con Nacho Cano, integrante de la banda, uno de sus primeros romances públicos.
Su carrera continuó con un breve paso por la televisión, para perfilarse como una de las figuras emergentes del cine español al participar en filmes como Belle Époque (1992) y Abre los Ojos (1997), entre otros.
Eso, hasta que su eterna obsesión por la creación de Almodóvar tuvo un retorno. Ambos entablaron una amistad que se afianzó en 1999, cuando el célebre director le dio su primer protagónico en Todo Sobre mi Madre. Luego siguió Volver (2006), que le significó su primera nominación al Oscar.
Entre Penélope y Almodóvar existe una relación platónica, quizás la más duradera en la vida de la actriz. “Creo que la conozco muy bien. Verdaderamente la amo. Tanto, que es casi un problema para nuestro trabajo”, confesó el director a la audiencia norteamericana, en un perfil que el programa de actualidad “60 Minutes” realizó sobre la actriz.
Pero Almodóvar no es el único encantado. “No me gusta mirar directamente a Penélope. Ella es tan especial que me intimida”, declaró Woody Allen a la revista Vanity Fair.
Feliz de no estar obligada a hacer más de una película por año, entre sus planes futuros –además de su esperado cameo en la segunda parte de Sex & the City– figuran dos proyectos aún en desarrollo. Uno es la producción italiana Venuto al Mondo, donde interpretará a una madre soltera que regresa a buscar al padre de su hijo a Sarajevo. Otro es el filme Rain in Spain. Está tranquila. Ya no tiene nada más que probar.

Extensa y nunca totalmente confirmada, la lista de sus conquistas incluye nombres como Nicolas Cage, Olivier Martínez y Orlando Bloom. Un patrón que repite: sus parejas han sido en su momento compañeros de reparto. Aquí algunos de los romances de la actriz.
Nacho Cano
Comenzó con el músico a los 15 años, después de participar en un video de Mecano.
Matt Damon
Fue la primera conquista de Penélope Cruz en suelo americano. Lo conoció durante el rodaje de la cinta All the Pretty Horses (2000) y terminaron tan pronto como se acabó la promoción de la película.
Tom Cruise
El romance comenzó en el año 2001 y duró más de tres años. Es lejos su relación sentimental másmediática hasta la fecha. Tanto, que se especula que a partir de ese momento la actriz española decidió tratar con riguroso hermetismo sus futuras uniones.
Matthew McConaughey
Al parecer, la cosa iba en serio. Él la había acompañado un par de veces a España y tenían amigos en común. Sin embargo, la relación, que comenzó el 2005 durante el rodaje de Sahara, no duró más de un año.
Javier Bardem
Este romance parecía demasiado perfecto para que continuara, pero se ha extendido. Los detalles son reservados.
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