Giorgio comenta la moda de las cirugías en las mujeres chilenas, que si sigue en aumento en un tiempo habrán pechugas de tetrapack y trastes con alusa.
Mis queridas lectoras. A raíz de los últimos acontecimientos sucedidos en cuerpos femeninos, como el de la más que conocida Blanquita Nieves y otras rubias teñidas que se inyectaron metacril y, quizás qué otros polímeros en el cake, me veo en la obligación de precisar y pedir algunas cosas.
Lo primero, no se inyecten nada sin que una buena amiga o conocida se lo haya puesto primero y sin que ustedes, personalmente, le vean la cara, la popa y la proa unos meses después. Segundo: prefiera lo nacional, lo certificado, lo esterilizado, lo establecido, lo que tenga patente al día y que presente permiso del Sesma. No vaya a ser que algún bestia disfrazado de cirujano les inyecte grasa animal y tengan que pedir ayuda hasta en el SAG. Tercero: todo lo que sube tiene que bajar, no se juega con la ley de gravedad y estamos claros que en 40 años, la fatiga de material causará estragos y ninguna querrá que su trasero se vea como bolsillo con arena, ¿verdad?
Nosotros tampoco queremos ver eso, por favor. Cuarto: todos tenemos pifias. Existen las sombrerito de mago (nada por aquí, nada por allá), las con el mal del tordo, las unicejas, lasmuy ricas y las pifiadas. Los callullones, los guatones, los pelaos, los ositos, los hediondos, los frentones y los lisa y llanamente feos. Quinto: ¿han calculado cuánto podrían hacer con lo que les cuestan dos pechugas de 350 cc? Miren. Hay algunas modelocas de TV que tienen más parches que pantalón de payaso. Se han arreglado la ñata, los párpados, se han estirado la cara, operado las orejas, puesto más labios, fileteado la papada, succionado los rollos, aumentado el traste y las pechugas e, incluso, ¡Dios mío!, teñido el pelo. Muchas han perdido contratos porque adivinen: ¡no las reconocen! Con todo lo que han gastado en operaciones podrían tener el 4x4 del año y vacaciones en Oceanía.
Sexto punto. ¿De qué sirve ser artificialmente estupenda? Al final esas mujeres no se pueden reír de lo estiradas que están. Además, quedan llenas de cicatrices, están obligadas a inyectarse periódicamente, no pueden comer casi nada, andan muertas de susto con los implantes y se ven más falsas que cartera Louis Vuitton de cuneta. ¿El séptimo consejo? Chiquillas, lo que hoy está firme mañana se convertirá en algo deforme, y tarde o temprano tendrán que cambiar un cirujano por un geriatra. Lo único que les durará años y les quedará firme será el tratamiento de conducto y la tapadura.
¿Conclusión? El envase sólo es para mirarlo. A nosotros nos importa mucho más la belleza interior.
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